MALASMADRES DEL SIGLO XXI

malasmadres” VS “buenasmadres

 

Hace tiempo que llevo leyendo mucho sobre el debate abierto entre “malasmadres” VS “buenasmadres” en el que, como siempre en todos los debates, cada lado piensa que tiene toda la razón sin pararse a pensar el por qué las madres se colocan en un sitio o en otro del rin.

Que conste que nunca he estado de acuerdo con los extremos, y más aún con las generalidades. No podemos criticar ni una cosa ni la otra sin conocer las circunstancias personales de esas madres. Así que si pensáis que me voy a posicionar en un lado o en otro no lo voy a hacer. Yo llevo mi vida y mi maternidad como buenamente puedo y como creo que es mejor para mis hijos. Y no me considero ni una cosa ni la otra.

Malasmadres: reflexión Deepck Chopra

Uno de los debates que más resquemor causa es el tema del trabajo y los niños. Podemos pensar que lo de trabajar todo el día y tener que dejar los hijos a cargo de otras personas, llámese abuelos, llámese cuidadora, era algo de hace muchos años (de hecho yo recuerdo salir de la guardería y pasar toda la tarde con un chica, creo que se llamaba Angelines, viendo Barrio Sésamo, Heidi o Candy Candy hasta que mis padres me recogían para ir a casa a cenar)… Pues no. Nosotros sin ir más lejos, con nuestros hijos, que ahora tienen sólo 11 y 7 años, tuvimos que tirar de guardería largas horas. Hasta el punto de dejarles a las 9 de la mañana e ir a buscarles a las 8 de la noche. Y creo que no tienen ningún trauma por ello. Era lo que había y lo veían como algo totalmente normal.

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Adrián en la Guardería

El caso es que trauma no tuvieron, igual que yo no lo tuve, pero si es cierto que notábamos que los niños necesitaban otra cosa, necesitaban más de nosotros. Así que tomamos una importante decisión, aunque eso suponía renunciar a otras cosas. Decidimos que uno de los dos dejara su trabajo y se hiciera cargo de los niños para que no pasaran tantas horas en la guardería. Podéis pensar que la que dejó el trabajo fui yo ¿no?, porque se supone que es la madre la que debe estar con los niños… Pues no, yo no quería dejar mi trabajo, así que quien se hizo cargo de los niños fue su padre. Y tengo que deciros que lo hizo realmente bien, y de hecho aún lo sigue haciendo, porque yo sigo trabajando y él sigue siendo el que les lleva al cole, hace la comida y se encarga de las cosas de la casa. Y lo hace mil veces mejor de lo que yo lo haría.

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Papá y sus niños
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Alejandra en la guardería

 

 

 

 

¿Porque fui yo la que siguió trabajando? No porque yo cobrara más, ni porque tuviera un horario mejor, de hecho son dos aspectos en los que un trabajo y otro no se llevaban mucha diferencia. La razón fue muy simple. Yo no valgo para estar en casa cuidando de los niños y haciendo las tareas del hogar.

Adoro a mis niños, los quiero con locura, ¡cómo no! pero también me gusta tener mi independencia y mi trabajo, es mi espacio. ¿Es eso ser “mala madre” cómo llaman ahora? Pues entonces lo soy. Pero el tomar esa decisión, que algunos pueden pensar fue muy egoísta – nosotros no lo pensamos -, ha traído otras muchas cosas buenas en la familia.

Para empezar, yo soy feliz viviendo así, con lo que cuando llego a casa estoy alegre y contenta con mi marido y mis hijos, y así se lo trasmito. Y para continuar, fue una decisión tomada en consenso entre los dos, y eso los niños lo han vivido y lo ven continuamente, y es lo que nos esforzamos en enseñarles, que nadie nos diga lo que tenemos que hacer por que esté así estipulado o sea un rol social, esa libertad es la que queremos que vivan y que aprendan. No por ser hombre él tendrá que traer el dinero a casa y no por ser mujer ella tendrá que quedarse en casa haciendo las tareas del hogar. Si es decisión propia ¡adelante! pero solo desde la libertad de elección de cada uno.

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Regalo de Alejandra por el “día de la madre” 2016

Cuando en casa se vive con naturalidad esas decisiones que en un principio son contrarias a lo que la sociedad nos dice, al que dirán, a “cómo se ha hecho toda la vida”, los niños aprenden a verlo con normalidad y lo aceptan y se adaptan, porque ¡son muy listos!

No tengamos miedo a mostrarles una manera diferente de hacer las cosas, no nos asuste el educarles de otra manera, porque ellos lo único que necesitan es que al final de la jornada estés ahí, dándole el beso de buenas noches con todo el amor que les tienes, aunque no hayas estado para llevarles al parque por la tarde.

No tomes decisiones desde el miedo, sino desde el amor, no condiciones tu vida a programas o paradigmas que nos han hecho ver como normales, rompe con ellos si es lo que quieres, y hazlo con la convicción de que lo que es bueno para ti, también lo será para tus hijos. Así que si lo que quieres es emprender, trabajar, tener tu espacio laboral ¡hazlo! sin la culpa de que deberías dedicarte por entero a tus hijos sólo por el hecho de ser su madre. Así no te haces ningún favor a ti y mucho menos a tus hijos.

Ten siempre presente que “buenamadre” o “malamadre”, para tus hijos siempre serás la mejor del mundo, y eso es lo único que te tiene que importar.

 

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